23 enero 2022

Vacunas comestibles: ¿el futuro biotecnológico de la medicina?

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Las vacunas son una forma de proteger al cuerpo contra enfermedades causadas por bacterias o virus específicos. Estas son preparaciones biológicas que contienen antígenos apropiados, cuya presencia permite la imitación de una infección natural, gracias a la cual el cuerpo desarrolla inmunidad protectora durante el contacto con bacterias o virus reales.

En los últimos tiempos han despertado cada vez más polémica, pero siguen siendo la mejor y en muchos casos obligada forma de proteger el cuerpo, especialmente en los niños. Sin embargo, con el avance de la ciencia y la medicina, surgen alternativas a las tradicionales y desagradables vacunas inyectables. Esta alternativa es la llamada vacunas comestibles.

¿Qué contienen las vacunas?

Las vacunas se basan en la administración de los antígenos apropiados, pero se pueden administrar en una variedad de formas. En el caso de las vacunas vivas atenuadas, las utilizadas contra la varicela o, por ejemplo, la tuberculosis, las vacunas incluyen microorganismos enteros pero debilitados o patógenos como bacterias y virus. También hay vacunas que son dosis de células microbianas enteras pero muertas. Este tipo de vacunas se utilizan contra la rabia o la hepatitis A.

También es posible dosificar fragmentos o los elementos microbianos más patógenos, así como vacunas que contienen toxinas bacterianas inactivadas. Además de los antígenos, las vacunas incluyen adyuvantes que retrasan la liberación del antígeno utilizado, con mayor frecuencia compuestos de aluminio. Los elementos adicionales también son conservantes, así como sustancias auxiliares y estabilizantes.

¿Qué son las vacunas comestibles?

Las vacunas comestibles, a diferencia de las inyecciones tradicionales, se administran por vía oral. Es una idea revolucionaria que utiliza los métodos modernos y divididos de la biotecnología. Las vacunas comestibles son el uso de plantas modificándolas genéticamente, gracias a lo cual obtendrán la capacidad de producir antígenos inmunogénicos.

Son una forma mucho más agradable de administración de vacunas y ciertamente mucho más atractivas a los ojos de los niños. Sin embargo, esta no es una forma adecuada para todas las vacunas. Solo unos pocos pueden administrarse de esta manera debido a la ruta del antígeno administrado a través del sistema digestivo. Lo más importante en las vacunas es la respuesta del organismo a su administración. En el sistema digestivo, algunos antígenos pueden dañarse y la vacuna no será eficaz.

El proceso de elaboración de vacunas comestibles.

La base de la posibilidad de producir vacunas comestibles fue el descubrimiento de las propiedades de la bacteria Agrobacterium tumefaciens, que al atacar las raíces de las plantas les transfiere un fragmento de su ADN. Sobre la base de este descubrimiento, se desarrolló un proceso detallado que condujo al desarrollo de vacunas para humanos y animales. En la etapa inicial, la ingeniería genética se utiliza para introducir en la bacteria un fragmento de ADN que codifica un antígeno determinado.

La siguiente etapa es la incubación de las bacterias preparadas junto con el fragmento de la planta, que luego se convertirá en la fuente de la vacuna. Solo se utilizan trozos de hojas u órganos para la incubación, a partir de los cuales se puede cultivar toda la planta. Al proceso de incubación le sigue un proceso de selección destinado a aislar los explantes que han tomado la bacteria. En las siguientes etapas, se restaura toda la planta y finalmente puedes empezar a comerla. Así es como, entre otros, tubérculos de patata transgénicos que contienen antígenos del cólera.

¿Qué vacunas de plantas comestibles ya se conocen?

Aunque el uso de la biotecnología y la modificación genética de plantas para la producción de vacunas comestibles es relativamente nuevo, ya se han desarrollado varias de esas vacunas. Hasta ahora, se ha encontrado una forma de utilizar la modificación del genotipo de un tubérculo de papa o una hoja de lechuga para prevenir la hepatitis B.

Los tomates transgénicos también ayudan a ganar inmunidad contra la hepatitis B, pero también protegen contra la rabia. El tabaco se usa para producir tanto vacunas antibacterianas, que actúan sobre la subunidad de Vibrio cholerae, como también vacunas antivirales destinadas a inmunizar el cuerpo contra la rabia y la hepatitis B. Otras vacunas de plantas comestibles son los granos de maíz y las hojas de alfalfa, creadas para proteger a los organismos, no a los humanos. pero animales.

Participación de científicos polacos en la producción de vacunas vegetales.

Si bien las vacunas comestibles son una novedad que utiliza tecnologías específicas y muchos de nosotros podríamos dudar de las capacidades de nuestro país en este sentido, es una grata sorpresa lo mucho que estamos involucrados en esto. Una de las primeras vacunas comestibles se creó en el estudio del profesor Andrzej Legocki. Este producto era la lechuga, que producía el virus blanco de la hepatitis B. Su eficacia para inmunizar al organismo contra la ictericia se comprobó en 1999.

La investigación sobre la lechuga transgénica todavía se lleva a cabo en el Instituto de Genética Vegetal y el Instituto de Biotecnología y Antibióticos. El Instituto de Bioquímica y Biofísica de la Academia de Ciencias de Polonia realiza investigaciones sobre zanahorias modificadas genéticamente. El objetivo de la investigación es crear una vacuna contra la bacteria Helicobacter pylori, que causa úlceras de estómago.

Vacunas comestibles y los beneficios de su producción.

La primera y más importante característica positiva que distingue a las vacunas comestibles de las comúnmente utilizadas es la forma de administración. Evitar una inyección desagradable será una buena solución para todos los pacientes. Otra ventaja de las nuevas tecnologías es que se evitan los ingredientes adicionales que se encuentran en las vacunas que se utilizan actualmente. Son los compuestos de aluminio, que forman parte de gran parte de las vacunas, los que despiertan tantas dudas y controversias. Las vacunas comestibles, que resultan de la modificación genética de plantas y les dan la capacidad de producir antígenos, no requieren la adición de compuestos de aluminio.

Otra ventaja indudable del uso de métodos biotecnológicos son los bajos costos de producción y la facilidad de almacenamiento de dichas vacunas. El objetivo sería convertir las plantas en cápsulas, evitando así la necesidad de un experto en inyecciones. También sería más fácil de almacenar sin el uso de contenedores especiales y bajas temperaturas.

Vacunas comestibles: ¿podrían ser dañinos los transgénicos?

¿Qué es OMG? OGM significa Organismos Genéticamente Modificados, que significa organismos modificados genéticamente. Las vacunas comestibles y los OGM, que se utilizan en su producción, son tecnologías modernas que aún plantean muchas dudas. La mayoría de ellos se deben principalmente al miedo a lo antinatural. La modificación genética todavía está asociada con algo desconocido y dañino. En la práctica, sin embargo, las modificaciones genéticas son solo una tecnología para dar a las plantas nuevas características, como, por ejemplo, la producción de antígenos.

La mayoría de las preocupaciones están relacionadas con el breve período de aparición de dicha vegetación, lo que ha limitado la capacidad de comprender con precisión su impacto en el cuerpo humano. Hasta ahora no se ha demostrado el efecto perjudicial de tales cambios de genotipo y la producción de plantas transgénicas es muy baja. Sin embargo, los frecuentes eslóganes «no transgénicos» en los productos alimenticios no son una forma de distinguir productos específicos y únicos, sino un método de marketing inteligente que se aprovecha de la incertidumbre del consumidor.

¿Reemplazarán pronto las vacunas comestibles a las tradicionales?

La producción de vacunas comestibles a base de plantas modificadas genéticamente trae consigo una serie de beneficios indiscutibles. Sin embargo, por el momento, se trata de una tecnología nueva y, hasta ahora, dichas vacunas se encuentran en la etapa preclínica de investigación. Su eficacia se estudia principalmente en ratones y pasará mucho tiempo antes de que se introduzcan de forma permanente en la vacunación.

El objetivo de la investigación es conocer al máximo los alimentos modificados genéticamente. La biotecnología cambia las plantas al introducir un gen extraño, que puede estar asociado con efectos nocivos e indeseables. Si la investigación adicional no prueba la nocividad de los OGM, las vacunas comestibles seguirán siendo la gran esperanza de la vacunación. Si es posible lograr la efectividad de esta forma de vacunación en el caso de más bacterias y virus, es posible que enfrentemos una revolución médica y una disminución global en la incidencia de algunas enfermedades infecciosas.

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